Si lleva tiempo con dolor crónico en la columna o en una articulación y los analgésicos ya no ofrecen el alivio que necesita, es probable que su médico haya mencionado la radiofrecuencia como opción.
Pero ¿qué es exactamente? ¿Duele? ¿Cuánto dura el efecto? En este artículo le explicamos todo lo que necesita saber antes de decidir si este procedimiento es adecuado para usted.
¿Qué es la radiofrecuencia?
La radiofrecuencia es una técnica mínimamente invasiva que utiliza energía de ondas de radio para interrumpir las señales de dolor que viajan a través de nervios específicos.
En la práctica, se introduce una aguja de precisión hasta el nervio responsable de transmitir el dolor — guiada por imagen en tiempo real — y se aplica energía térmica controlada que inactiva ese nervio de forma temporal o prolongada.
El resultado es una reducción significativa del dolor en la zona tratada — sin cirugía, sin hospitalización, y con una recuperación que en la mayoría de los casos permite retomar actividades el mismo día o al siguiente.
“La radiofrecuencia no elimina el problema de base, pero sí interrumpe el circuito del dolor de forma precisa y duradera — lo que permite al paciente recuperar funcionalidad y calidad de vida.” — Dr. Carlos Monroy
¿Para qué tipo de dolor está indicada?
La radiofrecuencia tiene indicación específica en condiciones donde el dolor proviene de estructuras nerviosas o articulares bien definidas: dolor lumbar crónico de origen facetario, dolor cervical por síndrome de las articulaciones zigapofisarias, artrosis de rodilla con dolor resistente a otros tratamientos, dolor sacroilíaco crónico, cefalea cervicogénica, dolor postquirúrgico de columna y neuralgia del trigémino en casos seleccionados.
No todos los tipos de dolor responden igual a la radiofrecuencia. Por eso el diagnóstico previo es indispensable — el procedimiento funciona cuando se aplica en el nervio correcto, en el paciente correcto, en el momento correcto del tratamiento.
Tipos de radiofrecuencia
La radiofrecuencia convencional o térmica es la más utilizada. Calienta el tejido nervioso a aproximadamente 80°C durante 60 a 90 segundos, produciendo una lesión térmica controlada que interrumpe la transmisión del dolor. El efecto puede durar entre 6 meses y 2 años.
La radiofrecuencia pulsada utiliza pulsos de energía sin generar calor excesivo — menos lesiva para el nervio, indicada cuando se quiere modular la señal de dolor sin interrumpirla completamente. Útil en nervios sensitivos mixtos.
La radiofrecuencia cooled o enfriada permite crear una lesión más amplia y uniforme al enfriar la aguja internamente mientras emite energía. Especialmente eficaz en el tratamiento del dolor de rodilla por artrosis.
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
La evaluación previa confirma la indicación y el nervio objetivo. El paciente se posiciona en la camilla y se aplica anestesia local en la piel — sin anestesia general. Se introduce la aguja guiada por imagen hasta el nervio y se realiza una prueba de estimulación para confirmar la posición. Se aplica la energía durante 60 a 90 segundos y el paciente permanece en observación 15 a 30 minutos antes del alta, que ocurre el mismo día en la gran mayoría de los casos. El procedimiento completo toma entre 30 y 60 minutos.
¿Es doloroso?
El procedimiento se realiza bajo anestesia local. Durante la aplicación de la energía, algunos pacientes describen una sensación de calor o presión — tolerable y de muy corta duración.
En los días posteriores es normal experimentar algo de molestia en la zona tratada, similar a una contusión muscular, que desaparece en 3 a 7 días. El alivio del dolor de base generalmente se percibe entre 1 y 3 semanas después del procedimiento.
¿Cuánto dura el efecto?
La duración varía según el tipo de técnica y las características individuales del paciente. La radiofrecuencia convencional tiene un efecto de 6 meses a 2 años. La pulsada de 3 a 12 meses. La cooled aplicada en rodilla puede durar hasta 2 años.
Cuando el nervio se regenera y el dolor regresa, el procedimiento puede repetirse con resultados similares — sin que haya un límite establecido de repeticiones en la mayoría de los casos.
¿Qué cuidados requiere después?
Reposo relativo el día del procedimiento y evitar actividad física intensa los primeros 3 días. No mojar la zona de punción las primeras 24 horas. En la mayoría de los casos se puede retomar el trabajo habitual al día siguiente. El equipo del Dr. Monroy realiza seguimiento a los 7, 30 y 90 días post-procedimiento.
Conclusión
La radiofrecuencia es hoy una de las herramientas más eficaces para el control del dolor crónico articular y de columna — cuando se aplica con el diagnóstico correcto y la técnica adecuada.
No es un tratamiento para todos. Pero cuando la indicación es precisa, los resultados pueden transformar la calidad de vida de un paciente que llevaba años con dolor sin respuesta.
